jueves, 19 de marzo de 2020

David forever

   Ante la incertidumbre con la crisis del coronavirus y el aislamiento en que nos encontramos, la mente busca salidas que nos proporcionen sensaciones un poco más amables... O quizás, como cuando la muerte se acerca y dicen, ves pasar tu vida rápidamente, yo lo estoy haciendo más lento, recreando recuerdos de barrio, de colegio, de lugares de ocio con amigos, del mar...
   Merece un capítulo en mi vida, a pesar de estar muchos años arrinconado en la memoria, el haber sido fan de David Cassidy. Mis gustos musicales siempre fueron influenciados por mis hermanos, Beatles, Rollings, grupos y cantantes de la época hippie. Nunca me gustaron los ídolos de jovencitas, pero reconozco que cuando vi la serie de la familia Partridge, me quedé prendada de David Cassidy. Aún iba al colegio y por las tardes iba corriendo a casa para ver la serie. Realmente fué el primer cantante que me gustó por mí misma, sin influencias. Después de la serie, en la que cantaba con su madre y hermanos, en la ficción, David Cassidy comenzó su meteórica carrera musical, superando en número de fans a Elvis Presley o los Beatles. Era la Cassidymanía. En España no tuvo tanto éxito, aunque sí publicó, al menos, tres discos. En su gira mundial en 1973, vino a España, pero sólo a grabar un par de canciones en un programa de televisión. En Londres, Rotterdam, Sidney, los conciertos fueron multitudinarios y las jovencitas se desmayaban.
   Me hice del club de fans de Reino Unido, pues en España no existía. Ví el anuncio en una revista con la dirección de Londres y escribí, había que enviar el dinero en libras, por lo que fuí a correos y organicé gran lío porque nadie sabía la conversión de pesetas a libras. Creo que llamaron a la central... solo recuerdo que todo se llenó de gente y se paralizó por mi culpa. Debía de tener quince o dieciséis años y a pesar de mi timidez la lié buena. Pero después de un tiempo recibí una carta con el carnet del club de fans, que aún conservo, y fotos y demás cosas, todo ello escrito en inglés, que yo traduje como pude con la ayuda de un diccionario. 
   Pero a partir de 1974 dejaron de publicarse discos, al menos en España y mis gustos musicales fueron cambiando. 
   Cuando tuve acceso a internet, curioseando, busqué a David Cassidy y ví como era en la actualidad, en la actualidad de hace diez años aproximadamente, pero no profundicé mucho en leer sobre él, sólo ví fotos. Periódicamente también me gustaba leer algo en redes sociales, pero mi sorpresa fué cuando leí que había fallecido en 2017. Me enteré un año después y fué triste, aunque ha sido ahora cuando me puse a leer sobre su vida. En España no vi la noticia de su muerte, es como si aquí solo hubiera sido importante para mí.. y ahora, gracias a internet estoy viendo lo querido que fué siempre en Estados Unidos, donde siguió cantando, con altibajos, con problemas de drogas y alcohol. He sentido como una montaña rusa, por momentos casi le odié por cosas de su vida, y en otros me dió pena, para terminar admirándolo como quinceañera.
   David fué un producto de su discográfica, era ídolo de millones de jovencitas que gritaban como locas en sus conciertos. Viajaba en su avión privado, con su nombre impreso, que seguramente sería también de sus productores. Concedía entrevistas, era fotografiado miles de veces, pero cuando se apagaban las luces se sentía muy solo. Hizo ganar dinero a mucha gente con ese papel de ídolo juvenil. Pero él quería ir más allá, le gustaba el rock, quería ser como Alice Cooper, era bueno con la guitarra, tocaba el piano y he escuchado un solo de batería increíble. Quería demostrar que era algo más que una cara bonita. Tenía talento, que otros músicos como John Lennon le reconocieron. Pero no pudo hacerse hueco, estaba encasillado como cantante de quinceañeras y decidió dejarlo todo, aunque más tarde regresó.
   Me recordó la vida de Marisol, actriz y cantante, niña prodigio española, allá por los sesenta, hizo una película tras otra, todas con gran éxito, todas las niñas queríamos ser como Marisol, esa niña preciosa, rubia y de ojos azules. Pero, a pesar de tener los mejores juguetes, ella también estaba sola. La arrebateron de casa de sus padres y la obligaron a rodar durante interminables horas, sin tiempo de ser niña, sin jugar, era la gallina de los huevos de oro. Cuando creció, siguió haciendo papeles de niña, quisieron prolongarle la infancia sin aceptar que se hacía mujer. Marisol se retiró después de hacer alguna película más y hoy vive feliz en Málaga. Este año le concedieron un Goya honorífico por toda su carrera cinematográfica y no acudió a recogerlo, lo hicieron en su lugar dos de sus hijas.
   Me habría gustado tener internet cuando tenía dieciséis años, para haber seguido la carrera de David Cassidy. Su imagen en los años 80 no me gusta mucho... lo prefiero en los 70. En fín, que ahora me deleito viendo vídeos que nunca había visto y escuchando sus temas de siempre y otros que son nuevos para mí, como esta maravilla que encontré:



sábado, 29 de febrero de 2020

In memoriam David Cassidy


   A la memoria de David Cassidy ❤️

David Cassidy. Some kind of a summer

   Ídolo de adolescentes a principio de los 70, David Cassidy, falleció hace dos años. Aún hoy, al verle y escucharle, siento que vuelvo a tener quince años. Mi recuerdo para tí.











sábado, 8 de junio de 2019

Volver

   Abro esta puerta, las bisagras chirrían por el óxido, demasiado tiempo lejos... pero vuelvo, cansada y recordando aquello que leí una vez, todo gira en espiral, da vueltas para volver al principio... el principio de la conexión, del todo, de reencontrarme conmigo y verme reflejada en tu espejo.
   Aquí se está bien, apartada, en este rinconcito donde pienso que nadie entra pero que cualquiera puede entrar. Pero ¿a quién puede interesar lo que escribo?

martes, 21 de agosto de 2018

Amasijo de huesos. Sidecars


   ¿Cómo puede caber en tu cuerpo todo ese talento?
   ¿Cómo puede caber ahí dentro?
   En ese amasijo de huesos. 😄

miércoles, 10 de enero de 2018

Eternamente rebelde

  No es la primera vez que me encuentro con personas que aparentan ser tolerantes y a la larga descubres que realmente son autoritarias, sólo aceptan su opinión, anulando al resto. Se ofenden si no sigues sus directrices y no ven más allá de sus razones.
  Así me dí cuenta que la rebeldía no tiene edad, que mi criterio cuenta, que si pierdo el aprecio de alguien, también gano en autoestima, que si alguien me quiere, debe respetar mis decisiones, o tal vez no me quiera tanto.
  Instintivamente, desde hace días me viene esta canción a la cabeza.
  
  "Y aunque a algunos les duela, no soy la imagen que prefieran, yo soy como soy, yo soy como soy"


jueves, 9 de noviembre de 2017

Miedos

   Mirando hacia el horizonte, mis ojos no quisieron ver más allá. Retrocedí dos pasos y dí la vuelta. Tras de mí me esperaban los fantasmas del pasado, aquellos que con dificultad sorteé. Paralizada, sentí que avanzaban hacia mí y me envolvían. Eran grandes y obscenos, reían con una risa escandalosa que  atronaba en mi cerebro. Sentí miedo, mucho miedo, enmudecí, ni un leve hilillo de voz salió de mis cuerdas vocales. Cerré los ojos, como si así pudiera desaparecer todo, como si por arte de magia todo volviera a ser como antes, esa misma magia que me hizo perder el rumbo y mirar atrás...
   Las risas seguían pero ya no atronaban, poco a poco se escuchaban lejanas. El miedo se transformó en apenas un leve nerviosismo y pude abrir los ojos. Los fantasmas seguían a mi alrededor pero ante mi mirada enmudecieron y ahora sí, desaparecieron, se disiparon ante mis ojos.
   Tomé un poco de aliento, me sequé el sudor de la frente y me volví hacia el horizonte, allí donde el sol brillaba y sonreí.

sábado, 1 de julio de 2017

París. Dani Martín

 
 Quiero amanecer
una mañana de diciembre en París,
darme la vuelta y que me digas tú que sí,
que ya no hay nada más.
  Y ahora seguir caminando hacia
adelante voy
para amanecer
una mañana de noviembre en mi Madrid,
que pase un año y ver si seguimos aquí,
si aún queremos más,
que hay mil cosas que se ponen por
delante hoy.

  Y queremos siempre rosas
y Venecia, Verona y París.
Y la vida es otra cosa,
la verdad, la mentira y un sí.
Y tenemos mariposas
y gusanos sin seda y al fín,
hay serpientes venenosas
y un disfraz que se rompe al vivir.

  Quiero amanecer
sin tus abrazos, sin tu vientre, sin París,
que siempre muere lo que vimos
construir.
   Prefiero soledad,
que me acompaña desde siempre cerca
y hasta hoy.
  Quiero amanecer
sin tus encantos, sin tus ganas de reír,
sin tus virtudes que en defectos
convertí,
maldita realidad,
que lo bonito dura un rato
y se vuelve a ir.

  Y queremos siempre rosas
y Venecia, Verona y París.
Y la vida es otra cosa,
la verdad, la mentira y un sí.
  Y tenemos mariposas
y gusanos sin seda y al fín,
hay serpientes venenosas
y un disfraz que se rompe al vivir.
Y queremos siempre rosas
y Venecia, Verona y París,
y la vida es otra cosa,
la verdad, la mentira y un sí.

domingo, 11 de junio de 2017

Una luz para mis sombras

   Necesitaba un poco de aliento. Cuando la realidad te atrapa de tal manera que ya no queda espacio para la fantasía. Cuando la imaginación ya no existe y el espejo es cruel. Cuando no quieres hablar con nadie y odias hasta el aire que respiras. Cuando vuelves a estar insegura de todo...
   Entonces aparece esa luz lejana, que te abraza y que te quiere, que te hace humedecer los ojos, que te recuerda que existes, y todo es más leve.
   Y como aquella espiral que gira y no para, vuelvo hacia atràs porque el futuro ya es presente y delante no queda nada.

martes, 4 de abril de 2017

Nada es igual


   Sín ánimo ni fuerzas ni nada. Con los ojos hinchados me asomo a la ventana. Todo sigue igual, la gente camina presurosa como si nada sucediera, la vida sigue su curso y nadie se percata de mi existencia, ni ve  ese cristal empañado por el vaho que exhalo... a nadie importa mi dolor. Los niños juegan en el parque mientras sus madres charlan de cosas triviales. Siempre la misma mierda, una vez más... yo y mi rabia. Y la vida sigue.
   Y yo me quedo estancada en un ayer donde crecían personas a mi lado, personas que, una a una, han ido desapareciendo, me las arrebató la vida, o la muerte, no sé bien.
   Ahora no hay consuelo, ni lo habrá porque nadie sustituye a nadie, por algo somos únicos e irrepetibles. Solo queda el cobijo de un abrazo, sentir que alguien aún me quiere aunque afuera todo siga igual... soltar la rabia y amarrarme a esos brazos, dormir en posición fetal, volver por unos instantes al seno materno, a la seguridad que solo sabe dar una madre y compartir el dolor en silencio.

   Perdona si me metí en tu piel... y en tu alma.